CONFESIONES DE UNA TRABAJADORA SEXUAL
por Mauricio Cárdenas
LA PROSTITUCIÓN, UN OFICIO PARA 'MACHAS'
La prostitución, considerado como el oficio más antiguo del mundo deambula por las calles del centro de Bogotá.
por Mauricio Cárdenas
LA PROSTITUCIÓN, UN OFICIO PARA 'MACHAS'
La prostitución, considerado como el oficio más antiguo del mundo deambula por las calles del centro de Bogotá.
En medio de risas y lágrimas Camila, una mujer que lleva seis años en la
prostitución acepto contarle a EXTRA apartes de su vida, porque según dijo
“quiero que la gente se entere que detrás de esa aparentare vida fácil se
esconde una historia”
Mauricio Cárdenas: ¿Cómo se llama?
Camila: Me hago llamar Camila.
MC. ¿Y su verdadero nombre?
C. Me hago llamar Camila.
MC.¿Por qué oculta su verdadera identidad?
C.Entre nosotras las prostitutas es una costumbre. En este trabajo manejamos
una doble vida, como las actrices y el nombre falso hace parte de esa vida.
MC.¿De dónde es?
C. De Medallo. Paisa ciento por ciento.
MC.¿Cuántos años tiene?
C. 24 añitos.
MC.¿Desde qué edad ejerce la prostitución?
C. Desde los 18.
MC.¿Cómo inicio su vida en la prostitución?
C. Por una amiga del barrio allá en Medellín. Yo la veía a toda hora con
plata, bien vestida, comprándose lo que quería. Después de mucho preguntarle me
contó que era puta y me metió en el negocio por lo fácil que se consigue el
billete.
MC.¿Cómo fue el primer día de trabajo?
C. Fue horrible. Fue en un burdel de Medellín. Mi amiga la que me metió en el
negocio me llevó. Para poder entrar a tirar con el mansito me tocó emborracharme.
Así fueron las primeras veces, trabajé borracha. Pero era muy duro me sentí la más
sucia de todas las mujeres.
MC.¿Le dieron ganas de no seguir?
C. Claro, muchas veces. Pero el saber que era un billete que no me ganaba
trabajando en otras cosas me impulsaba a seguir trabajando. Ya cuando te lo
haces una vez la segunda es más fácil y así sucesivamente.
MC.¿Sus familiares saben en lo que trabaja?
C. Noooooo. Mi papá me mata. Mis padres creen que trabajo en un Call Center aquí
en Bogotá. La única que sabe a lo que me dedico es mi hermanita menor. Ella
tiene 18 añitos y me guarda el secreto.
MC.¿Cómo se enteró su hermana?
C. Pues como yo envío plata a mi casa, mi hermana, después de algún tiempo no
me creyó que trabajaba en un Call y me pregunto mil veces, hasta que le conté.
MC.¿Cuanto tiempo lleva trabajando en Bogotá?
C. Como tres años.
MC.¿Por qué se vino de Medellín?
C. Porque acá hay más clientes, más plata y además allá en Medallo me pueden
pillar y a mí la verdad no me gustaría que mi familia se entere como consigo la
plata.
El trabajo
MC.¿Cuánto cobra por el servicio?
C. Pues en el bar la tarifa está mínima en 40 mil, una cobra 50 o 60, depende
del cliente.
MC.¿Le piden rebaja?
C. Ja ja ja. Sí, muchas veces. Como todo los rolos.
MC.¿Cuantos clientes tiene en el día?
C. En promedio 4 o 5, si el día está rebueno se puede llegar a 10, pero 4 o 5
es mi promedio.
MC.¿O sea que mensualmente cuanto se gana?
C. Harto. De lo que el cliente me paga yo pago 8 mil por la habitación, mil de
un condón y papel higiénico y mil para la niña que le hace aseo al cuarto
cuando se acaba la faena. Por cada servicio me pueden quedar 30 o 40 mil
libres, que me haga 5, son 150 mil. Al mes me puedo hacer más de tres millones.
MC.¿En qué se gasta lo que gana?
C. Ahora ahorro, pienso en mi hijita, ella tiene cuatro añitos, la están
criando mis papas allá en Medellín. Trabajo mucho para darle a ella muchas
cosas. También compro ropa. Y muchos perfumes. Soy adicta a los perfumes, tengo
como 15.
MC. Su hija nació cuando era prostituta. ¿Quién es el papá?
C. El amor de mi vida. Un hombre paisa que conocí rumbeando en un bar. Me
enamoré perdidamente de él. Era universitario, yo creo que ya es profesional.
Salimos como seis meses y cuando quedé embarazada, salí corriendo de su lado.
MC.¿Él sabía a lo que se dedicaba?
C. No. El creía que yo sólo era la cajera del lugar. Pero la verdad creo que
sí lo sospechaba.
MC.¿Y por qué no dejó el trabajo y te fue con él?
C. Porque nunca me propuso nada enserio. Además no era un chico de billete y
yo sabía que el futuro económico no iba a estar a su lado. En ese momento
buscaba era plata para ayudar a mis padres. Yo soy de un hogar humilde.
MC.¿Tiene novio?
C. No.
MC.¿Pero ha tenido novios siendo prostituta?
C. Clarooo. Me encantan los hombres, a quien no le gusta salir a cine cogida
de la mano.
MC.¿Y entonces por qué no tiene pareja?
C. Por que las relaciones de la ‘putas’ no duran. Casi siempre uno sale con
‘malandrines’ o con gente a la que toca ocultarle quien eres y a que te dedicas
y eso es una mamera.
MC.¿Cómo diferencia entre hacer el amor con tu pareja y tener sexo con un
cliente?
C. Físicamente es igual. La diferencia está en las emociones y en lo que yo
siento. Con un cliente muy pocas veces llego al orgasmo, en cambio cuanto tengo
sexo con mi pareja soy multiorgásmica. Ja ja ja.
La profesión
MC.¿Le gusta tu oficio?
C. Pues no sé responder eso, muchas veces lloro en silencio, pero me gano lo
que no se gana ni un profesional con muchos años de estudio. Puedo ayudar a mis
padres y darle a mi pequeña lo que ella necesite, lo que quiera.
Cuando inicié
en este oficio y estaba en sano juicio lloraba cada día que terminaba. Hoy, ya consiente
a lo que me dedico lo veo como un trabajo normal.
MC.¿Que no te gusta?
C. Acostarse con hombres por plata no es algo de lo que me sienta orgullosa,
es una ‘mierda’. Pero es algo que ya escogí. Dentro del mundo de las putas hay
mucha drogadicción, vandalismo y cosas no tan santas.
MC.¿O sea que la relación entre prostitutas y delincuentes es verdad?
C. Pero por supuesto. A los bandidos les encantan las ‘putas’. Cuando un man
‘corona’ una vuelta celebran con drogas, alcohol y ‘putas’. En eso se gastan
parte del billete ganado. Es como un rito de ellos. Además pagan bien y son
generosos. Son unos muy buenos clientes.
MC. ¿A parte de los bandidos quiénes son sus clientes?
C. Hay de todo jóvenes, maduros, universitarios, viejos verdes (“esos son los
peores”), solterones, casados. Hay de todo en el mercado.
MC. ¿pero cuáles son los más
habituales?
C. Los
veteranos casados que están mamados de tirar con su mujer. Ja ja ja.
MC ¿Ellos te han dicho eso?
C. Sí.
MC. ¿habla mucho con ellos?
C. La verdad
no mucho. Con algunos que salen como charladores. Poco me gusta averiguar la
vida a los demás, así como no me gusta que me averigüen la mía. Ja ja ja.
MC. Oviamente lo dice por esta entrevista
C. Si. Ja ja
ja.
MC. ¿ha pensado en dejar este oficio?
C. Ahora no.
Pienso trabajar en esto hasta que esté buena. Espero que cuando eso pase tenga
mucho ahorrado para irme a Medellín y montar un buen negocio de ropa.
MC. ¿Qué piensa de los hombres que van a donde las prostitutas?
C. Que son lo
mejor, ja ja ja. Sin ellos yo no tendría este trabajo y no ganaría lo que gano.
MC. Pero en serio. ¿En general que piensa de los hombres?
C. Que son muy
perros. Un hombre ve una vieja buena y solo piensan en ‘comérsela’, y si tiene
el papayaso pues se la ‘come’.
MC. Se ha enamorado de algún cliente?
C. No. Me han interesado algunos clientes que son muy especiales conmigo.
Pero enamorado no.
MC. ¿Cree en el amor?
C. No.
MC. ¿ha soñado con casarse?
C. La verdad no. Antes si creía en todo eso del matrimonio y una familia
feliz, ahora no. Las familias se destruyen y además con mi pasado no duraría
más de un año.
MC. ¿Tiene sueños, cuáles son?
C. Darle a mi hija lo que necesite y para eso hay que tener mucho billete.
Drogas
MC. ¿La prostitución, la rumba, el trago y las drogas van de la mano?
C. Sí, totalmente.
MC. ¿Usted consume drogas?
C. Sí.
Totalmente.
MC. ¿Cuáles?
C. Marihuana y perico. Más perico que yerba. Cuando trabajo me gusta estar
trabada. Esto se lleva mejor así.
MC. ¿ha tenido experiencias muy desagradables?
C. Sí. Varias.
MC. ¿nos contaría una?
C. Pues una vez recién llegada a Bogotá, yo trabajaba en un chuzo en
Chapinero, un mansito lo más de lindo me convenció de que me fuera con él para
una residencia. En el bar se había portado como un príncipe. En la residencia
se convirtió en un demonio. Consumimos mucho perico, se emborrachó, se volvió
loco y me pegó muy duró. Después se vistió, me dejó un billete de 20 mil pesos
sobre la mesa, y se fue. Eso fue horrible, lloré como una semana.
MC. ¿permitiría que su hija o su hermana siga sus pasos?
C. Ni por el ‘putas’. Preferiría que trabajara humildemente en un Call
Center, como se supone lo hago yo.




